¡Bienvenidos/as!

Bienvenidos/as a nuestro Fan Fic, nosotras somos Reira Suzuki y Hiyo Hannako.
Este fan fic es de temática Yuri (lesbian), si no te gusta este género, por favor sal de aquí.
También decir que este fic está compuesto por dos versiónes de cada capítulo: la versión del Uke (el sumiso) y la versión del Seme (el activo).

¡Esperemos que disfruten mucho de nuestros escritos!

¿Cuál es tu personaje favorito?

Aclaración

En el Yuri al igual que en el Yaoi hay una forma de llamar al Sumiso y al Activo. En el Yaoi es "Uke" para el sumiso y "Seme" para el activo, pero en el caso del Yuri cambia y es "Neko" para el sumiso y "Tachi" para el activo.

Dentro del Fan Fic están puestas palabras como "mi seme" o "mi ukecita" entre otras, las usemos porque no sabíamos forma correcta, así que las dejaremos y continuaremos usando estas palabras ya que si no quedaría mal y puede que inentendible.

Capítulo 1.1 - Mi Preciosa Rei (Versión Neko)

domingo, 30 de enero de 2011


¡Hola!, bueno, les dejo el primer capítulo. Esta es la versión 1 del capítulo 1 donde se ven los sucesos desde la perspectiva del Uke (Hiyo Hannako). Lean la continuación que es la versión 2 del capítulo 1 ^-^.



CAPÍTULO 1.1 VERSIÓN HIYO:
Mi mejor amiga de instituto y yo tenemos la misma edad y somos un poco parecidas en el carácter, ella es Reira Suzuki, una chica popular, sociable y muy guapa, y encima, era una de las 10 mejores estudiantes de toda la escuela. Tenía mucha suerte de que nos conociéramos desde muy pequeñas. Lo que ella no sabía, y lo que yo nunca le contaría, era que estaba profundamente enamorada de ella. Reira ya había tenido varios novios, cada uno mejor que el anterior, y muy bueno en su campo, yo ahí no tenía nada que hacer, era una batalla perdida, solo podía seguir siendo su amiga y estar a su lado. Así pensaba yo, y aquí sigo, con mi amor no correspondido…


-Hanna-chii, ¿me estás escuchando?-preguntó alguien. Salí de mis pensamientos.


-¿Eh? Perdona, no estaba atenta, ¿qué me estabas diciendo?- le pregunté, algo aturdida.


-Eres un caso, Hanna. Te decía que si te quieres quedar a dormir en mi casa hoy y mañana. Así salimos por ahí, ahora que ya hemos acabado los exámenes.- sonrió.


-Claro, se lo diré a mamá. ¿A la tía no le importará que me quede en vuestra casa?- ya sabía la respuesta a esa obvia pregunta, pero tenía que intentar mantener un poco de distancia con mi amada.


-Sabes que eres como una hija para ella, si hasta tienes las llaves de nuestra casa, de tantas veces que estás.- se rió, su sonrisa me deslumbró.


-Cierto… Bueno, sí, vale, me quedaré en tu casa. ¿Y a donde quieres ir esta noche?- estaba intrigada, no acostumbrábamos a salir, sólo a dar una vuelta al barrio y a jugar en su casa o en la mía.


-Eso es una sorpresa. Será nuestro regalo por haber aprobado el curso, ¿te parece?- me guiñó un ojo.


-Vale, lo dejo en tus manos eso.- le sonreí.


La campana sonó, y nos volvimos a la clase. Dos últimas horas de clase. Matemáticas y Ciencias sociales, intentaría no pensar mucho en ello…


Mi clase está en el tercer piso, mi asiento es el de la última fila, la mesa de la ventana, Reira-san se sienta también en tercera fila, pero en el lado opuesto de la clase. Día soleado, el cielo está despejado de nubes, no como mi cabeza. Os preguntareis como me llamo, fácil pregunta de sencilla respuesta. Os haré una breve presentación. Mi nombre es Hiyo Hannako, tengo 16 años y estoy en 1º de Bachillerato. Soy una chica de lo más normal, paso desapercibida por donde voy. Tengo la suerte de tener unas pocas amigas, y buenas, una de ellas es la chica más popular de esta escuela, y de tantas otras. Ya podéis haberos dado cuenta de que soy algo “distinta” a los demás, sí, me gusta mi mejor amiga. ¿Qué pensáis? ¿Qué es imperdonable? ¿Qué no se hace eso? Lo sé, así que no me hace falta que otros me lo digan. ¿Por qué estoy metida en mi mundo en horas de clase? No me interesan para nada estas clases, no me servirán para nada, además, así puedo pasar más tiempo con ella, me hace de profesora particular y me explica lo que no entiendo, estudiamos juntas todos los días, después de clase. Otra excusa, pensareis, un poco sí. No seré la chica más lista de la escuela, pero no me hace falta estudiar mucho para aprobar, ni siquiera atender, solamente tomo apuntes, con eso me basta.


Otra campanada anunciando el final de la clase. Me levanté y guardé mis cosas en la mochila. Reira estaba hablando con unas chicas de otra clase. Bien, más admiradoras suyas, me sacaba de quicio todas esas niñas que solo se fijaban en su aspecto exterior y no sabían absolutamente nada de ella. En la entrada me coloqué los zapatos de calle. Aunque no fuera un instituto impuesto por el uniforme, para movernos por dentro de la escuela, usamos zapatos distintos a los de la calle. Me apoyé en mi taquilla con la cabeza, descansándola un rato.


-¡Hanna-chii!- chillaron. Reconocí la voz, pero no tenía ganas de mover de lugar mi cabeza. Alguien saltó encima de mí, abrazándome por el cuello.- Te llamo y no me contestas, ¡mala!- hizo pucheros.- giré la cara hacia ella, le apreté los mofletes con dos dedos, se desinflaron, comenzó a reírse- ¿Vamos a la pastelería-cafetería? Tengo ganas de comer los dulces de la tía. Son mi vicio.- esbozó una sonrisa.


-Claro, así le diré a mamá que me quedo en tu casa.- también sonreí.


Fuimos hacia el negocio de mi madre hablando de trivialidades. Cuando llegamos, le di un beso a mi madre y a mi padre, mi hermano debía estar con sus amigos. Reira también saludó a mis padres con dos besos y ánimos.


-¿Mamá, me puedes dar dos pastelitos y unos tés?- pregunté.


-Claro cariño, tú misma, elige los que más te gusten, y tienes la tetera ahí, sírvete. Yo ahora no puedo, hay bastantes clientes que atender.- me sonrió.


-Vale mamá, no hay problema.- cogí dos pasteles y unas tazas de té y las coloqué en la mesa, luego fui a por el té y lo serví, devolví la tetera a su sitio.


Comimos la merienda tranquilamente, más tarde le dije a mamá que me quedaría con Reira en su casa. Me dio 30 € para el fin de semana, luego me besó la frente, mi padre igual. Salí de allí de muy buenos ánimos. Cuando llegamos a su casa comenzamos a jugar al dance factory y al sing star. Se comenzó a hacer de noche, tía y tío no tardaría en llegar a casa. Fuimos bajando a la cocina y preparando la cena. La puerta de la entrada se abrió, era hora de cenar. Preparé la mesa. Nos saludaron con unos abrazos. Comimos en tranquilidad. Reira me hizo subir antes que ella, quería decirles algo a sus padres, no reproché. Me subí a su habitación y me quedé tumbada en su cama, esperando. Miré su reloj, las 11 de la noche. El tiempo había pasado volando. Entró en la habitación como un rayo y se subió encima de mí. Me comenzó a quitar la ropa, me quedé petrificada.


-¿Qué haces?- pregunté, enrojeciendo.


-¿No lo ves? Te desvisto Tengo que dejarte algo de ropa. Más o menos usas mi talla, valdrá.- no entendía nada, pero la dejé hacer.


Cuando terminó toda aquella locura, me vi en el espejo. Llevaba un vestido negro ajustado y sin tirantes, unas sandalias de tacón y una mini chaqueta. Me había arreglado el pelo, pasándolo de un lado a otro, recogido con unas pinzas de lado. Me maquilló de forma notable pero natural. Esa no parecía yo.


No me dio tiempo a decirle nada, ya estaba arreglándose ella. Cuando terminó, estaba preciosa. Un vestido blanco de un solo hombro, sandalias blancas de tacón. Pelo suelto son algunos adornos y maquillaje más notable que el mío. Le sentaba genial. Paré de babear por un momento y comencé el interrogatorio.


-¿Para qué nos vestimos así?


-Para la ocasión.


-¿A dónde vamos?


-Lo verás cuando lleguemos.- me quedé en las mismas.


Me hizo salir de casa y despedirme de sus padres. Nos fuimos en taxi hasta una zona muy ruidosa. Cuando salí del taxi vi el porqué, una discoteca. Nos dejaron entrar sin problemas. La música era ensordecedora. Aquello estaba repleto de adolescentes animados, enamorados, borrachos… Me quedé a cuadros. Reira sonreía de pura euforia. Me cogió de la mano y me llevó a través de la gente, hasta la barra.


-¿Qué queréis tomar?- preguntó el camarero.


-Unos chupitos.- chilló Reira. No se oía nada con la música tan fuerte.

-¿De qué?

-De lo que tú elijas.- sonrió.


Un minuto más tarde ya lo teníamos servido.


-¿Quieres que me beba eso?- pregunté, mirando la bebida.

-¿No está claro? Venga bébelo conmigo.- me puso ojitos. No le pude decir que no.

Nos lo tomamos, estaba malísimo. Reira pidió más bebida, no sabía lo que era, pero me hizo beberlo. La bebida en poco tiempo me comenzó a subir, no estaba acostumbrada al alcohol. Ella se puso a bailar, y me arrastró a mí también. Me sentía fuera de lugar, pero aguanté. La invitaron a bailar un par de chicos, me dijo que buscara a alguien con quien bailar durante un rato. No quería. Me pedí más bebida, lo primero que me pusieran delante. Creo que me quedé dormida.

-¿Hanna-chii?- escuché, no abrí los ojos, me pesaban los párpados.

No escuché nada más, me quedé grogui al instante.

-¿Tienes ganas de jugar?- reconocí la voz, pero esta vez era pícara.

Me atreví a dar una respuesta favorable. Abrí los ojos, era Reira, estaba encima de mí. No reconocí la habitación. La vi atarme las manos a la cama. Me besó varias veces, metiendo su lengua en mi boca, mientras, me iba desnudando, sólo hacía falta tirar el vestido hacia abajo para quitármelo. Me desabrochó el sujetador y comenzó a tocarme los pechos, me estremecí. Ella sonrió. Bajó un poco y comenzó a lamerme los pezones.

-U-uhh…-me excité-M-mis pezones…-enrojecí.

Con una de las manos me bajó las braguitas. Levantó la cabeza y se quedó quieta.

-¿Mi niña, qué quieres que te haga? Tienes que escoger.- aguardó.

-Y-yo…-miré hacia la ventana-Q-quiero ser tuya…- me puse más roja de lo que estaba.


Había una vela roja en la mesilla de noche, estaba encendida. Ella la cogió y comenzó a echar encima de mis pechos la cera líquida.

-Hanna-chan.- dijo con voz lujuriosa- ¿Te gusta esto?- sonrió con malicia.

-¿Q- qué haces? ¿¡Qué haces con esa cera!?- medio chillé, impactada. La cera de mis pechos comenzaba a endurecerse, era incómodo.

-¿No lo ves? Estoy divirtiéndome.- una sonrisa más malévola que la anterior, y también más sexy. No pude decirle que no.

-Bueno… Confiaré en ti…- cerré los ojos, prefería no mirar.

Me lamió los labios, los besó, le devolví el beso. Bajó la mano por mi tripa, luego puso su mano en mis partes. Me sonrojé, intenté no gemir, cerré la boca como pude, pero salían de mi boca sonidos extraños.

-Nee, pronto estarás lista para que entre con “eso” dentro de ti.- sonrió.

-¿Qué cosa? ¿A qué te refieres?- quedé paralizada.

Me miró, y sonrió todavía más.

-Esta “cosa”.- rebuscó en su bolso y sacó algo negro, me fijé, era un consolador. Me puse como un tomate- Lo he comprado especialmente para ti.- me comenzó a asustar ese lado suyo.- Prepárate.- no lo entendí, hasta que lo hizo.

Me cogió de las piernas y las abrió, luego introdujo el consolador, lentamente en mí, luego lo metió del todo. Solté un gemido estruendoso. Se rió.

-Nee, ¿te gusta?- preguntó, moviéndolo dentro de mi.- no podía parar de gemir.- Mierda… me estoy calentando…pensé que aguantaría un poco más.- Comenzó a moverlo más y más rápido.


-¡¡K-kyaaahh!! ¡Eso es demasiado grande, no! ¡L-los trapos me hacen un poco de daño en las muñecas, y la cera molesta en mis pechos! ¡Esto es extraño!- chillé, excitada, sí, pero también algo asustada.


-Hanna-chan… Esto, es solo el principio.- comenzó a reírse sola.

Volvió a rebuscar en su bolso, de ahí sacó unas manillas, puso la primera en mi muñeca, desatándome de los trapos, cogió la otra con fuerza, para que no me escapara, y puso la otra manilla, cerrándolas.

-Ahora cambiaré de objeto.- tenía cara de estar divirtiéndose.

Volvió a rebuscar, y sacó unos mini-vibradores eléctricos. Luego, sacó el consolador que había utilizado antes, que aún seguía dentro de mí y lo dejó a un lado. Me colocó uno de los mini-vibradores en mi clítoris, el otro me lo introdujo. Me estremecí y gemí. Un rato después los quitó de ahí y los posó en mis pezones. Se endurecieron.

-¿Te gusta esto, nee? ¿Te gusta?- fue bajando por mi cuerpo, recorriéndolo con los dedos. Me estremecía a cada segundo por el contacto de su piel con la mía.

Comenzó a lamer mi clítoris, comencé a estremecerme, sin poder controlarme. De repente introdujo dos dedos dentro mío. Estaba perdiendo la razón. No tenía ni fuerzas ni ganas de frenarla. Me dejé llevar.

-Reira… No quiero sentirme bien sólo yo…-dije con dificultad, ella paró. Seguro que estaba rojísima.


-¿Y qué propones?- preguntó, lamiendo mi barriga con su lengua, haciendo que me estremeciera.

Con la mano quitó la cera de mis pechos y comenzó a lamerlos, lentamente, me los mordió un poco. Estaban poniéndose aún más duros. Me soltó las manillas, y supo lo que tenía que hacer. Se colocó a cuatro patas encima de mí. Me decidí a hacerlo. Le cogí las piernas, colocadas a ambos lados de mi cabeza, subí mis manos un poco, lamí su clítoris, luego introduje mi lengua en ella y la moví con fuerza. Reira comenzó a gemir y a estremecerse, sonreí.

-Nee… Lo haces muy bien… ¿Dónde aprendiste?- preguntó, sofocada.

Saqué mi lengua de ella.


-En verdad nunca lo hice, tan solo sigo mi instinto y hago lo que creo.- seguí con lo mío. Introduje dos dedos dentro suya y le fui lamiendo. Me comencé a mover más rápido, tanto mi lengua como mis dedos. Comenzó a lamerme mis partes e introdujo sus dedos dentro. Los metió hasta el fondo, comenzó a moverlos haciendo círculos. Estaba por venirme, pero seguí lamiéndola.


-Hanna… ¡M-me vengo…!- dijo, sin dejar de moverse.

-y-yo también estoy a punto…- estaba muy excitada y sofocada.

Soltó un enorme gemido, muy sensual, se corrió en mi boca.


-G-gomen nee…- se disculpó, roja. No dejó de mover sus dedos dentro mío.

-N-no pasa nada.- me lo tragué, con gusto- Ummm… es dulce.- sonreí.

-Gracias.- se sonrojó.

Su sonrisa hizo que no me pudiera contener, y me corrí, salpicándola un poco. Me miró, sonrió y lamió mis partes, limpiándolas con su lengua.

-Hanna-chii… Está rico.- se lamió los labios.

Sonreí de felicidad. Estaba agotada, caí rendida al segundo.

Desperté, el sol me daba en la cara, cegándome. <<Bonito sueño, ya no puedo ser más pervertida… A ver cómo puedo mirarla mañana a la cara sin acordarme de este sueño húmedo…>> pensé medio desquiciada. Algo se movía a mi lado, miré. Me quedé petrificada. Era Reira, estaba desnuda… sólo tapada con una sábana. Me fijé, había objetos en la cama, eran… ¡juguetes eróticos! Me quedé de piedra. Luego me miré, también estaba desnuda… No podía ser… Mi cerebro comenzó a atar cabos sueltos. Ella se movió, me asusté. Se giró hacia mí y sonrió.

-Buenos días, Hanna-chii, ¿has dormido bien después de “eso”?- se apoyó sobre una mano, tumbada.

No podía ser real…

5 comentarios:

Blas dijo...

k bella historia

Reira Suzuki dijo...

Me alegra que te guste ^w^.
Espero que pronto podamos colocar el capítulo 2, ya que el tiempo últimamente es escaso ^^U

Hanna-chan dijo...

Pero bueno,sacaremos tiempo para hacerlo,como sea XD

Noah~ dijo...

Ho dios lo amo!!

att: Juth

Reira Suzuki dijo...

gracias Juth ^-^